Reseña Histórica


Chimbarongo, “la Capital del Mimbre”, es una comuna eminentemente rural, (60%), que se ubica en la zona central de Chile. Capaz de amalgamar su encanto de antaño, con la actual concepción de vida. Uno de los sellos que lo hace reconocible universalmente, es que no ha renunciado a su identidad local, “El Mimbre”. Después de más de un siglo, aún hay quienes tejen sus sueños, tan sólo con una varilla de mimbre y exhiben al resto del mundo el alma y centro de la comuna, siendo las artesanas y artesanos mimbreros los protagonistas de este noble oficio.Estas artesanías se exhiben y se venden en forma permanente en locales ubicados a ambos lados de la Carretera Panamericana en la Ruta 5 Sur. Sin embargo, los artesanos de oficio, los que tejen esta artesanía, se ubican al interior de la comuna, teniendo los talleres en su propios hogares, con productos a menor precio.

Chimbarongo, cuenta con cerca de 38 mil habitantes, siendo la agricultura, la principal actividad económica de la zona, concentrándose el 80 por ciento de los frambueseros del país en la comuna mimbrera, siendo los trabajo agrícola temporal, la principal fuente de empleo.

Dentro de sus principales atractivos turísticos, se instala el lago ecológico Embalse Convento Viejo, como un panorama imperdible, con hermosos espejos de agua, un bosque hidrófilo y una diversidad de aves silvestres. Igualmente, destaca la Parroquia San José que fue azotada por el terremoto de 2010,y hoy se encuentra reconstruida, el Hospital centenario Mercedes Chimbarongo cuenta con un nuevo recinto, además de hermosos fundos y campos en el sector rural. Sin dejar de lado, las plantaciones de mimbre, que son visitadas por delegaciones de turistas de todos los rincones de Chile.

NUESTRO ORIGEN

Los indios peruanos eran muy hábiles para construir puentes, uno de esos se llamaban “oroyas”. Eran puentes provisorios. Su estructura estaba conformaba por un solo cable y a lo largo de éste, se deslizaba un cesto o“runco”, hasta llegar a la “chimpa”, o sea, al otro extremo o lado. De esta forma los indígenas cruzaban las tumultuosas aguas tanto del río Tnguiririca (su nombre primitivo fue Tintililica el nombre de un cacique de los promaucaes) y del estero Chimbarongo. De acuerdo a lo anterior, Chimbarongo significaría “cesto del otro lado” (¿Canopy?. Al menos, aquí aparece el concepto de “canasta”, “cesto” que es un artefacto de mimbre.

Pero existe otra explicación que, tal vez grafica de manera más certera lo que significa Chimbarongo. En esta segunda explicación se reitera la raíz“chimpa” con el mismo significado dado anteriormente, lo que cambia es la terminación de “runco” a “rongo” que es igual a “niebla” por lo tanto, Chimbarongo significaría “niebla del otro lado”. De todas las explicaciones que existen del real significado de la palabra Chimbarongo, creo que son éstas, las que representan fielmente lo que somos o lo que representamos ser. En cuántas casas de Chile y del extranjero no hay un canasto de mimbre comprado en Chimbarongo o cuántos conductores que han pasado por la carretera cinco sur en invierno la neblina no los dejar ver, (incluso hay letreros carreteros que anuncian zona de neblina)

La presencia de los indios peruanos en el valle central, según la historia, perduró por varios años, lo que significó que heredáramos muchas cosas, por ejemplo, “la pirca” (pared de piedra y barro) en reemplazo de la “quincha” (trama de palos con que se afianza una pared). Esto, se confirma en el sector de El Martillo, un predio estaba completamente delimitado por una pirca que no hace mucho fue reemplazada por un cierre más moderno. Pero en ese mismo sector, aún quedan propiedades que están limitadas por “pircas”. Lo mismo ocurre en el sector de Santa Marta y Codegua, Entre otras cosas heredadas, aparecen las “ojotas”o “chalailas o chacallas”(calzado a manera de sandalias) y la “chupalla”, utensilios muy usadas por nuestra gente.

La presencia peruana perduró por muchos años en esta zona, dejándonos un cúmulo de costumbres. Surge un instante de la historia que abre sus puertas para la llegada de nuevos “desconocidos” por esta zona del valle central. Son diferentes a los peruanos. Eran los españoles comandados por don Diego de Almagro. Venían en busca del oro, pero se encontraron que no era mucha la cantidad existente, por lo tanto decidieron marcharse.
Emerge la figura de don Pedro de Valdivia con un centenar de hombres dispuesto a “instalar rancho” en este valle que había sido despreciado. Ya instalado y al recorrer la zona se da cuenta que está habitado por numerosos caseríos que se levantaban entre el Cachapoal (río loco) y El Maule. (lluvioso). A las viviendas de estos pueblos primitivos se les llamaba“tolderíos” porque eran de ramas, totora, coligue y barro y las construían muy cerca de los ríos.

Los primeros propietarios de tierra en esta zona de Chimbarongo fueron gracias a la merced y a la encomienda. Cabe señalar que se le denominaba la merced a la entrega de una parte de cuadras que el rey o su representante daban a los españoles a título gratuito y a perpetuidad. La encomienda era la cesión de tierras y que se repartía con los indios que la poblaban con la obligación de cuidarlos, defenderlos, adoctrinarlos en la fe católica y encomendarle su alma a Dios. A los propietarios de una merced se les llamaban “terratenientes” porque eran dueños de grandes propiedades agrícolas.

De acuerdo con lo que se consigna en el libro Villa Chimbarongo, escrito por don Heriberto Soto S., con quien nuestra comuna tiene una deuda, el primer encargado de la encomienda de Chimbarongo, fue Don Bernabé Montero. Era de origen granadino, llegó a estas tierras en el 1600. Montero recibió 1.300 cuadras. Hay muchos nombres más que aparecen como “encomenderos” o como compradores, de ahí que el valle de Chimbarongo y sus alrededores se poblara de familias españolas.

La historia de los pueblos está plagada de cosas y casos muy curiosos, de esta situación no escapa Chimbarongo. El hecho que para la fundación de nuestra comuna se hicieran tres intentos, ya es parte de la curiosidad. La primera tentativa la realizó don Luis Fernández de Córdova, quien, según la historia, administró el país entre los años 1624 y 1629. Cuando ya expiraba su mandato proyectó fundar una villa muy cerca del convento mercedario que ya estaba instalado por estos lares (Siglo XVII), pero no tuvo una buena acogida esta idea de parte de una Real Cédula del Rey de España, quien prohibió determinantemente levantar nuevas poblaciones. A mediados del siglo XVII surge la segunda tentativa que estuvo a cargo de Don Martín de Mujica teniendo los mismos resultados de la anterior.

En el año 1695 aparece la figura de don Tomás Marín de Poveda, así lo atestigua la historia, escribiendo una carta al Rey Carlos II donde le comunicaba la necesidad de “reducir a pueblos” a mucha gente de Colchagua, Maule e Itata, y pareciera que la tercera tentativa no tuvo el éxito que se esperaba, y esta apreciación obedece por lo que afirma el historiador don Vicente Carvallo Goyeneche en su historia de Chile, al referirse a la Villa de Chimbarongo, donde “constata que no se advertía rastro alguno de la existencia de una población en el siglo XVIII. “

Con todo esto, surge la disyuntiva si Chimbarongo fue fundado por don Tomás Marín de Poveda o simplemente se fue “reduciendo a pueblo” al compás de las campanas mercedarias. De ahí que cobre valor, lo que afirmaba don Heriberto Soto S. en su historia al decir que “Chimbarongo no tendría una partida de nacimiento y que surgió como muchos otros pueblos alrededor de una iglesia”.

Pero para la memoria colectiva de la comuna, Chimbarongo fue fundado por don Tomás Marín de Poveda un 31 de Marzo de 1871, año que no se ajusta a la exacta matemática.

Ahora según Wikipedia el verdadero nombre de nuestro fundador es “Tomás Marín González de Poveda, Marqués de Cañada Hermosa (Lúcar, Almería, el 26 de febrero de 1650 – Santiago de Chile; 20 de octubre de 1703). Administrador colonial español, Gobernador del Reino de Chile.

Hijo de Tomás López Marín y de María González de Poveda. Llegó por primera vez a Chile en 1670 junto al Gobernador Juan Henríquez, retornando a España donde en1683 fue ascendido al grado de teniente general y designado Gobernador de Chile. Sin embargo, debido a que se vio obligado a esperar que José del Garro -quien ejercía la gobernación en esos momentos- terminara su período, Marín de Poveda sólo pudo asumir el cargo en 1692; estuvo en él hasta 1700.”

Visitar los asientos de minas, adoctrinar a los indios (fe católica) y evitar borracheras fueron las instrucciones dadas en el año 1593 por Álvaro de Villagra quien dirigió el Corregimiento de Colchagua, al cual Chimbarongo pertenecía.
Los impuestos, que tanto nos incomodan, que regían en esta zona donde se incluye nuestra comuna, eran, las carreras de caballos (¿teletrack?), las peleas de gallos, las canchas de bolos, (¿bowlings?) y las salinas. De estos impuestos los más rentables eran el que se pagaba por las peleas de gallos, actividad que fue prohibida pero que aún está en la cultura local, con la diferencia que no paga impuesto porque se hace al margen de la ley. Don José Manso de Velasco, prohibió en esta zona las carreras de caballos, actividad que se mantiene, especialmente en los diversos sectores rurales de Chimbarongo.

Es una actividad muy enraizada en las tradiciones de Colchagua, es muy frecuente, ver en los campos, canchas muy bien habilitadas, donde los fines de semana se reúnen para “apostar” a las mejores “bestias” y “potrancas” que tienen singulares nombres.

Texto propiedad de Miguel Lira, Encargado de Cultura en su blog “Chimbarongomio”.